En la Casa del Encuentro no hay  talleres ni programas definidos, lo cuál permite no anteponer una temática a priori, sino más bien, acoger lo cotidiano de cada familia.

En este sentido, Casa del Encuentro es un lugar donde se permite la libertad de ser uno mismo. Es lo que facilita a los niños y a sus cuidadores elegir un modo particular de ocupar el espacio, acorde a la forma de ser de cada uno. Lo más genuino emerge de esta manera: es lo que permite conectarse con otros o con uno mismo, abriendo la posibilidad de comprenderse mejor y a los demás, a la socialización temprana de los niños y a estrechar los vínculos entre los pequeños y sus cuidadores.

En pocas palabras: a la posibilidad de un Encuentro.

Nuestra tarea es ofrecer a las personas que nos visitan un espacio protegido y lejos de las actividades programadas, para que esto ocurra con la libertad y espontaneidad que cada uno posee, para ser y estar como en verdad cada uno es.

Finalmente, se trata de un lugar que se ofrece como espacio de recreación y confianza para que sin talleres ni programas definidos, puedan irse atendiendo a las distintas maneras que los niños o niñas tienes de comunicarse y encontrarse con otros, y donde sus cuidadores puedan conversar o ser escuchados en sus dudas o inquietudes aliviando el peso que esto pueda traer.

Un lugar  que se ofrece para atender a la historia de palabras que van emergiendo día a día.